3 lecciones sobre el libro “¿Tienes una startup? Todas las claves para conseguir financiación”

RESEÑA SOBRE
  • Utilidad práctica
  • Carácter inspirador
  • Profundidad, detalle
  • Entretenimiento
4.3

La reputación de Luis Martín Cabiedes le precede. Indiscutiblemente es el inversor privado más influyente en el ecosistema digital español. Se agradece que los que de verdad saben de esto compartan sus experiencias: bienvenido sea este manual. Es un libro para emprendedores, pero también para inversores, cuyos intereses y frustraciones describe. Según Cabiedes, todo empezó “por casualidad”, cuando en 1984 asistió a una presentación de Steve Jobs en Stanford y se trajo uno de los primeros Mac de vuelta a España; las “casualidades” continuaron cuando pasó a dirigir Europa Press, propiedad de su padre, e invirtió en Olé y MyAlert, y cuando luego invirtió en Trovit, Privalia, Blablacar… Su trayectoria, además de su pasión por el emprendimiento y la tecnología, refleja una congruente disciplina inversora, como demuestra el atender a una serie de criterios básicos y bien definidos, que expone en estas páginas.

Recomiendo su lectura con detenimiento, puesto que cumple el objetivo de arrojar sensatez y realismo sobre la relación entre emprendedores e inversores, asimétrica por definición. Comento seguidamente algunas de las enseñanzas que pueden extraerse de “¿Tienes una startup? Todas las claves para conseguir financiación”.

 

1/ ¿Estamos ante una nueva burbuja?

Cabiedes explica que, posiblemente, nos encontramos ante una nueva burbuja atinente al mundo startup, en dos aspectos. Por un lado, dicho en términos llanos, sobran incubadoras y faltan emprendedores de verdad. Durante un tiempo hubo un exceso de fondos disponibles en el mercado que ha llevado a realizar valoraciones fuera de lugar; esto ha motivado que determinados inversores como el propio Cabiedes, en cambio, ahora busquen empresas que requieran menos capital y que puedan hacer un uso más eficiente de éste. Aunque estoy de acuerdo en este punto y puede que en Madrid o Barcelona haya habido un exceso de fondos, pues muchos inversores entraron a financiar startups como “elefantes en una cacharrería”, en el resto de España tengo mis dudas.

De otro lado, y quizás este sea la cara más preocupante de la burbuja, de repente la sociedad ha depositado sobre los emprendedores la responsabilidad de solucionar el problema del desempleo. Sin embargo, las startups de internet generan, por naturaleza, un volumen de empleo que difícilmente podrá compensar al destruido en los sectores tradicionales. Ello ocurre, además, con una legislación que en diversos aspectos califica de “anti-emprendedores”. Por poner algo de perspectiva, San Francisco, cuna del emprendimiento mundial, cuenta con en torno a 400.000 empleos en sectores tecnológicos, mientras que el total de desempleados en España rebasa los 4 millones.

 

2/ Estereotipos desmentidos: innovar no es sinónimo de emprender, ni hay un emprendedor de éxito arquetipo.

El consejo de Cabiedes es copiar hasta la saciedad. Solo una vez copiado todo lo posible, entonces es el momento de mejorar lo copiado. El business angel recalca así la importancia de construir sobre las bases de servicios o productos ya existentes. Emprender con éxito no significa tener que innovar, sino encontrar un modelo de negocio que escale y desarrollar una empresa en torno a éste. Comparto este enfoque: “inventar” entraña riesgos adicionales y es notablemente más costoso. Por esto mismo, en internet, la ventaja del primer entrante es relativa. Antes de Facebook estuvieron Friendster y MySpace, por no mencionar los intentos de Six Degrees en los noventa. AltaVista, Yahoo o Lycos fueron buscadores antes que Google. La innovación, además, se puede comprar. Un buen ejemplo en este sentido es el de Disney, que en la última década adquirió Pixar, Marvel Entertainment y Lucasfilm.

Cabiedes desmonta igualmente el mito del emprendedor de éxito, de los rasgos supuestamente distintivos que múltiples estudios y libros han intentado identificar. En su experiencia admite no haber encontrado un patrón que permita diferenciar a los buenos de los malos emprendedores: unos y otros son duros trabajadores y entusiastas de su negocio.

 

3/ La perspectiva del inversor

El autor aporta a lo largo del libro el punto de vista del inversor, y en esto me parece un relato original y necesario. Frente a lo que pueda pensarse, los inversores no tienen por qué tener un especial apego a los proyectos, simplemente aportan un dinero con la esperanza de obtener una plusvalía, la mayor posible. Ya está. De cada diez empresas en las que invierten, la norma es que ocho fracasarán, mientras que las dos restantes han de aportar un retorno tal que haga rentable la actividad del inversor.

Por lo demás, el manual ofrece todo un abanico de consejos prácticos y abre otros tantos temas a debatir, a saber: cómo afrontar las reuniones con un inversor desde la perspectiva del inversor, con anécdotas varias incluidas (y que provocan la sonrisa del lector); cosas que molestan a los inversores y qué cosas les interesan (como los márgenes unitarios y los costes de adquisición de usuarios o clientes); cláusulas a tener en cuenta en los pactos de socios (recoge, por cierto, el tenor literal de sus cláusulas drag alone y tag alone tipo); el uso del business model canvas en vez del plan de negocio, al menos de inicio; sus criterios de inversión; sus opiniones sobre la importancia del equipo y del modelo de negocio, o sobre cuándo abandonar un proyecto o el momento idóneo para buscar inversión, etc.

También realiza un repaso de los conceptos y metodologías modernas relacionadas con el emprendimiento digital: el mencionado canvas del modelo de negocio, el customer development y el lean startup, el bootstrapping. Sobre este último, que alude a la financiación de empresas recurriendo a sus clientes, es reseñable que un inversor como Cabiedes subraye sus virtudes; emprender no es sinónimo de buscar financiación ni de valoraciones “galácticas”. Si el negocio puede autofinanciarse generando clientes, ¿para qué buscar inversión? Quiero recordar aquí el caso de Liftshare, que he tenido la oportunidad de conocer de primera mano.

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